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Las repercusiones económicas del 21 de mayo

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A fecha de 21 de mayo de 2026, la economía turca se encuentra bajo la influencia de acontecimientos procedentes de dos frentes distintos. Uno de ellos es la incertidumbre política derivada del sistema jurídico interno, y el otro es el choque de precios en los mercados energéticos mundiales. Mientras ambos acontecimientos ejercen presión sobre los equilibrios macroeconómicos, se observa una aceleración de los movimientos de precios en los mercados.

El choque energético mundial y el informe de la Comisión Europea

Según el Informe de Primavera publicado esta semana por la Comisión Europea, se está produciendo un nuevo aumento de los precios mundiales de la energía debido a las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Esta situación ha llevado a muchas regiones, especialmente a Europa, a revisar a la baja sus expectativas de crecimiento. La Comisión ha rebajado su previsión de crecimiento para la eurozona en 2026 del 1,2% al 0,9%.

El informe también incluye algunas conclusiones sobre Turquía. Se señala que el aumento de los costes energéticos incrementa la presión sobre el déficit por cuenta corriente. Por este motivo, se afirma que la caída de la inflación podría ralentizarse. La debilidad de la demanda en Europa, el mayor mercado de exportación de Turquía, también destaca como un factor a vigilar en cuanto al equilibrio del comercio exterior.

Si observamos los datos numéricos: debido a las restricciones en el estrecho de Ormuz, los precios de la energía han aumentado aproximadamente un 50% en comparación con el periodo anterior al conflicto. Esto provocó que el déficit por cuenta corriente alcanzara en marzo los 9.700 millones de dólares, su nivel más alto en tres años. El déficit por cuenta corriente anualizado se calcula en torno a los 40.000 millones de dólares. En abril, la inflación se registró en el 32,4%. El Banco Central de la República de Turquía (TCMB) ha revisado su objetivo de inflación para finales de año al 24%. Por su parte, la Comisión Europea prevé que la inflación se mantenga justo por debajo del nivel del 20% en 2027.

Movilidad del mercado derivada del derecho interno

Además de este panorama exterior, en el ámbito interno, la decisión adoptada por el Tribunal Regional de Justicia de Ankara en relación con el congreso del principal partido de la oposición ha generado una gran movilidad en los mercados. Tras la difusión pública de la decisión, la Bolsa de Estambul experimentó una caída superior al 6%. Debido a la velocidad de la caída, se activaron los disyuntores. Mientras se observaba un aumento de la demanda de divisas durante la misma jornada, en la prensa internacional aparecieron noticias sobre operaciones de equilibrio realizadas por los bancos públicos sobre el tipo de cambio.

Además, se produjo una presión vendedora sobre los eurobonos, que son los instrumentos de deuda en divisas de Turquía. El fondo cotizado (ETF) de Turquía que cotiza en los mercados estadounidenses experimentó una pérdida de valor de aproximadamente el 10%. Estos datos muestran un cambio en la percepción del riesgo del capital extranjero a corto plazo.

Inflación y estructura de costes

Los datos de inflación de abril revelan que la causa principal de las subidas de precios son los factores de costes. Los precios de la energía, el nivel del tipo de cambio y los costes de los insumos importados siguen repercutiendo en los precios. Especialmente el choque de precios externos en la energía y los bienes intermedios afecta directamente al equilibrio de los precios internos. La volatilidad del tipo de cambio provocada por la incertidumbre política también desempeña un papel que aumenta esta presión. Las intervenciones del TCMB en los mercados tienen dificultades para compensar totalmente el efecto de los choques externos.

Regulación de la amnistía de activos

La regulación de la amnistía de activos aprobada por el Parlamento prevé la repatriación a Turquía de activos situados en el extranjero con ventajas fiscales. Se espera que, a corto plazo, cree un efecto de alivio sobre el tipo de cambio al aumentar la liquidez en divisas.

Por otro lado, algunos sectores afirman que la regulación podría plantear interrogantes sobre la posición de Turquía ante el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). Turquía salió de la lista gris en junio de 2024. Se señala que la entrada en el sistema de activos cuyo origen no se cuestiona podría ser objeto de una reevaluación en términos de criterios internacionales de transparencia financiera. Es necesario seguir los resultados a medio plazo de esta regulación.

Capital extranjero y entorno de inversión

El día en que se produjeron los acontecimientos, también llamaron la atención los contactos internacionales de la gestión económica. Las reuniones diplomáticas en la cumbre de la OTAN y las reuniones con inversores extranjeros en el Centro Financiero de Estambul demuestran la importancia que Turquía concede a la entrada de capital a largo plazo.

Es sabido que los fondos de inversión internacionales establecen la previsibilidad y la estabilidad jurídica como criterios fundamentales en sus decisiones de inversión. Se afirma que la incertidumbre en la política interna puede considerarse un factor de riesgo en relación con estos criterios. Los datos relativos a la prima de riesgo del país (CDS) también se siguen en este marco.

Equilibrios para el próximo periodo

La tasa de crecimiento del 3% prevista por la Comisión Europea para Turquía se sitúa por debajo de su tasa de crecimiento potencial. Esto indica que en la segunda mitad del año podría observarse una tendencia estancada en el mercado laboral.

Las principales variables que determinarán las perspectivas económicas en los próximos meses pueden enumerarse como sigue: la duración de la incertidumbre política, la evolución de los precios mundiales de la energía, los pasos de política monetaria del Banco Central y la velocidad de implementación de las reformas estructurales.

Se considera que, en caso de que los costes energéticos se mantengan elevados y la agenda política interna siga siendo intensa, podría producirse presión sobre el tipo de cambio y los tipos de interés. Se indica que esto podría afectar a la demanda interna y a las decisiones de inversión, y crear un riesgo al alza sobre la tasa de desempleo.

Por otro lado, si la agenda política se calma y se produce un descenso en los precios de la energía, podría observarse un reequilibrio en los flujos de capital. Se afirma que pasos estructurales como la reforma fiscal y la reorganización del gasto público podrían afectar positivamente a la prima de riesgo a medio plazo. Se subraya que la contribución a la liquidez a corto plazo de la amnistía de activos puede considerarse una herramienta en este proceso, pero que la verdadera salida es un marco de gestión económica permanente y previsible.

Curva cerrada

La economía turca busca un equilibrio entre los costes energéticos mundiales y la incertidumbre política interna. Se observa que la política monetaria por sí sola no será suficiente para equilibrar la economía, y que la previsibilidad estructural y jurídica es tan determinante como las decisiones sobre tipos de interés.

La confianza de los agentes económicos y de los inversores se construye más con marcos políticos sostenibles que con regulaciones temporales. Se observa que, aunque aplicaciones como la amnistía de activos responden a la necesidad urgente de liquidez, no son suficientes por sí solas para establecer la confianza a largo plazo.

En el próximo periodo, la evolución de la tensión política interna y los acontecimientos en los mercados energéticos mundiales seguirán siendo observados como los dos ejes principales que determinan el rumbo de la economía turca.