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Adiós al gris: las carreteras vuelven a llenarse de color

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Los automóviles no siempre fueron tan grises como hoy. En la década de 1950, las carreteras estadounidenses estaban llenas de turquesas, verde agua, combinaciones de crema y salmón, y diseños bitono. En los años 70, predominaban los naranjas, los amarillos mostaza y los marrones metalizados. Al llegar a los 90, el panorama cambió; el plata metalizado y el negro tomaron el control. Después del año 2000, la paleta de colores global se volvió rápidamente neutra.

Según los informes de los fabricantes de pintura a nivel mundial, aproximadamente el 70 por ciento de los vehículos vendidos en todo el mundo son de tonos blancos, negros, grises y plateados. El blanco por sí solo se acerca al 30 por ciento. Le siguen el negro y el gris. La cuota combinada del azul y el rojo es de aproximadamente el 10 por ciento, mientras que todos los demás colores se sitúan por debajo del cinco por ciento. Sin embargo, tras este largo periodo de dominio gris, el panorama comienza a llenarse de color.

Marca y segmento: el color como herramienta de posicionamiento

En el trío premium alemán, Mercedes-Benz, BMW y Audi, la proporción de negro, gris y plata es notablemente alta. Estos vehículos son fuertes en el segmento ejecutivo, el mercado de leasing y las compras corporativas. Aquí, el color transmite más un mensaje de prestigio y seriedad que de entusiasmo individual.

En las marcas de alto rendimiento, el panorama cambia. La elección del color no es solo una cuestión de gusto, sino que destaca como parte de la identidad de la marca y de la experiencia que ofrece. Por ejemplo, el icónico rojo de Ferrari, el Rosso Corsa, no es solo un tono de pintura, sino que simboliza el legado de competición y la pasión de la marca. En marcas como Porsche, se prefieren con mayor frecuencia colores atrevidos como el amarillo, el naranja y el azul vibrante.

Por esta razón, el rojo, el azul o el negro de cada marca son diferentes entre sí. El rojo de Ferrari, el amarillo de Porsche o el negro de Mercedes no son solo un tono, sino parte del carácter de la marca. Incluso el mismo blanco se vuelve único para cada marca con diferentes subtonos.

El segmento también influye en la distribución del color: mientras que en la clase pequeña los tonos vivos son más visibles, en el segmento superior los colores neutros siguen siendo dominantes.

Color: ¿percepción o cálculo?

En un automóvil, antes incluso de elegir el logotipo o examinar el diseño de los faros, nuestros ojos perciben el tono de la carrocería. El vínculo emocional con la marca suele comenzar aquí. Hoy en día, los fabricantes vuelven a aceptar una realidad: los automóviles no se compran solo por sus especificaciones técnicas, sino también por lo que hacen sentir. El rojo evoca dinamismo, el negro poder, el blanco claridad y el azul confianza. El gris, por su parte, no llama la atención, pero tampoco molesta. El hecho de que la tasa de usuarios masculinos supere el 60 por ciento en tonos naranjas y rojos sugiere que el color sigue estando asociado con la percepción de rendimiento y potencia.

¿Por qué vuelven los colores?

En un mercado estancado durante mucho tiempo en tonos neutros, la paleta se está ampliando de nuevo. En primer lugar, el sector automotriz está atravesando una gran transformación. Los vehículos eléctricos no solo representan una nueva tecnología de motor, sino también la construcción de una nueva identidad. Las nuevas marcas y los nuevos modelos utilizan el color como una herramienta estratégica para diferenciarse en un mercado saturado.

Por ejemplo, el tono Ruby Star de Porsche, visto por primera vez a finales de los años 80 en el 964 Carrera y reintroducido en 2022 como parte del programa 'Paint to Sample', es un magenta intenso que sigue siendo hoy un color muy buscado entre coleccionistas y entusiastas de la marca. Estos tonos van más allá de una preferencia estética; se reposicionan como parte de la memoria y la identidad cultural de la marca.

De manera similar, el Twilight Purple que BMW añadió a su paleta con el Serie 2 en 2021 es un color profundo que, según la luz, pasa de un tono cercano al negro a un morado vibrante. Estas opciones, ofrecidas bajo el programa "Individual", ya no son solo pintura, sino parte de la estrategia de personalización.

Un enfoque similar se observa en Alfa Romeo. El Montreal Green, ofrecido en el Tonale y en las versiones Quadrifoglio del Giulia y el Stelvio, se transforma en un verde vibrante bajo la luz gracias a su estructura metálica de tres capas. Este tono, que toma su nombre del modelo Alfa Romeo Montreal de los años 70, combina la nostalgia con la tecnología de pintura moderna. El color, que parece sencillo desde lejos, gana profundidad con sus partículas metálicas al acercarse. Esto demuestra que los colores ya no son solo un tono percibido a distancia, sino que se han convertido en un diseño de superficie experimentado de cerca.

El perfil del consumidor también está cambiando. Especialmente el público joven ve el automóvil no solo como un medio de transporte, sino como un espacio de expresión personal. La visibilidad en redes sociales y el énfasis en el estilo individual abren espacio a tonos más atrevidos.

El tercer factor es la tecnología. Gracias a las superficies mate, los efectos metálicos profundos y los pigmentos más duraderos, las diferentes opciones de color son ahora más accesibles desde el punto de vista de la producción. Por último, el dominio absoluto del mercado de flotas se está debilitando en algunos segmentos. A medida que aumenta la cuota de usuarios particulares, también crece el impacto de las preferencias emocionales.

En resumen, el regreso de los colores no es una moda pasajera, sino el resultado de la transformación estructural del sector.

¿Qué pasará en los próximos años?

Las tendencias de color no cambian rápidamente, pero se observa un desplazamiento lento pero constante. Según datos actuales publicados en el Reino Unido, el gris sigue siendo el color de vehículo nuevo más popular. Sin embargo, destaca un aumento en la cuota de los tonos azules. Este incremento es especialmente notable en los modelos SUV y eléctricos.

Los datos del mercado de segunda mano ofrecen un panorama similar. Mientras que los tonos neutros mantienen su ventaja en cuanto al tiempo de venta, se observa que la demanda de ciertos colores vivos aumenta según el segmento. Especialmente entre el público joven, crece el interés por el azul y los tonos más profundos. Es posible que en los próximos cinco años veamos un aumento en la cuota de los azules y los tonos oscuros.

Entonces, ¿qué debe hacer el usuario?

Al elegir un color, es necesario tener en cuenta las condiciones de la vida diaria. El aparcamiento, el polvo, la apariencia bajo el sol y la facilidad de mantenimiento afectan la percepción a largo plazo del color. El segmento también es importante. Mientras que en un hatchback de clase pequeña los tonos vivos resultan naturales, en un sedán de segmento superior los colores neutros dibujan un perfil más seguro.

El factor determinante es el tiempo de uso: para quienes planean cambiar el vehículo en dos o tres años, la liquidez es un factor crítico; el gris, el blanco y el negro siguen siendo las opciones más seguras. Sin embargo, en un vehículo que se utilizará durante muchos años, la presión del mercado de segunda mano disminuye y la preferencia personal pasa a primer plano. Además, en un automóvil que se usará durante mucho tiempo, no debe subestimarse el placer de ver un color que alegra cada mañana.

Al comprar un automóvil, a veces tomamos decisiones priorizando el coste o el valor de reventa, y otras veces nuestros gustos personales. Esta elección se forma en el punto de intersección entre la lógica del mercado y los gustos individuales. El color que elegimos no solo refleja nuestro gusto personal, sino también la dirección de la cambiante cultura automotriz.