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La mercantilización de la política

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La mercantilización de la política puede ser impulsada tanto por dinámicas internas como externas, e incluso de forma encadenada, alimentándose mutuamente, hasta el punto de alejarla del verdadero servicio público y del servicio al pueblo. Es doloroso que, mientras nuestro país se arrastra en este vórtice, no se vislumbre por ahora una salida capaz de salvar el rumbo, a pesar de algunos destellos parciales.

Con el impulso insaciable del capital, se han puesto sobre la mesa políticas neoliberales que, al poner el globo terráqueo a su disposición, han alejado a los Estados-nación, especialmente en las economías en desarrollo, de servir al interés nacional para ponerlos al servicio del capital internacional, mientras que los actores políticos de alto nivel, mercantilizados, se han visto inundados de riqueza. De hecho, uno de los elementos más importantes de la mercantilización es poner una etiqueta de precio a un individuo y, mediante el precio que se manipula según la situación y el objetivo, dirigir y pastorear a ese individuo hacia la meta deseada. En la estructura del Estado burgués, las estructuras políticas alimentadas por el capital y fuertemente apoyadas durante los periodos electorales son, por su propia naturaleza, estructuras destinadas más a llenar los bolsillos que a servir al pueblo. Es triste que esta situación, que constituye el talón de Aquiles más frágil del sistema capitalista, no sea vista por los sociólogos y analistas políticos contemporáneos, o que ellos mismos sean mercantilizados, apartados y obligados a ignorarla. Pues ver este punto sensible del capitalismo y denunciarlo es la base fundamental para derribar todo el sistema.

En la parte del artículo hasta aquí, he intentado exponer una idea que podría analizarse bajo otro título, como “sistemas y estructuras políticas”, sin que se note demasiado. De hecho, las expresiones “estructuras estatales burguesas” o “política burguesa” ya revelaban de forma implícita el objetivo del Estado y/o de la estructura política. Sin embargo, debido al poder de explotación del capitalismo, se creó una vida social con los recursos extraídos a los trabajadores de tal manera que las masas populares, cegadas por los brillos que les impedían ver, no podían alcanzar el trasfondo de la formación, e incluso, como holgazanes que solo se preocupan de sí mismos, ni siquiera tenían curiosidad por ello. Más aún, el concepto de Estado social que surgió tras la Segunda Guerra Mundial, especialmente en los cielos de Europa con los fondos explotadores del Plan Marshall, y que ahora parece estar extinguiéndose, ha dejado un campo importante a la burguesía al cegar los ojos y ensordecer los oídos de todos hasta el día de hoy.

Algunas desgracias, recordando el refrán “una desgracia vale más que mil consejos”, están despertando poco a poco (¡ojalá pudiéramos eliminar uno de los ‘poco a poco’!) a las sociedades actuales y llevándolas a desarrollar pensamientos sobre lo que está sucediendo. Así como el sueño se produce con la riqueza, el despertar se produce con la disminución de la misma. Dado que el drenaje de riqueza en las economías periféricas es más rápido que en las desarrolladas, el despertar en las economías periféricas es más rápido que en las economías centrales. Así, las colonias que despertaron a principios de siglo, y los acontecimientos sociales como los movimientos migratorios que se viven hoy en día, son las fluctuaciones de la superestructura del despertar y del paso de la percepción del ser humano-mercancía al ser humano-libre.

La mercantilización de la política puede ser llevada a cabo por instituciones ricas dominantes dentro de la nación, ya que las estructuras estatales burguesas son sistemas de política de mercado encubiertos. En esta estructura, el político sirve al ‘Capital’, que da nombre al sistema. El cuadro político, para encubrir este servicio, lo comercializa —o mejor dicho, lo hace tragar— a los sectores ajenos al capital, a veces envolviéndolo en la defensa de la patria, a veces en el interés nacional y a veces en diversos sentimientos patrióticos. Las estructuras políticas burguesas, para encubrir el funcionamiento del sistema y evitar que se comprenda, también pueden, con el permiso del sector del capital, ofrecer algunas cuotas de capital al servicio del pueblo pobre. De este modo, la estructura del Estado burgués, con su falsa apariencia, se transforma en una “estructura de Estado paternalista”, y esta vez, por un precio muy pequeño, el sector pobre es mercantilizado por el sector del capital. Sin embargo, el precio/valor de la mercantilización del sector pobre es insignificante para el sector rico. Pero mientras que el beneficio del valor de mercantilización para el sector pobre es alto, el costo de sacrificio para el sector rico es muy bajo. Así, el sector rico ha logrado frenar al sector pobre con un costo barato y mantener el sistema a su servicio.

Lleguemos ahora al proceso de mercantilización en la arena internacional y sus posibles efectos en la política interna. Un ejemplo: se escribió mucho en los medios que el Jefe del Estado Mayor que derrocó al presidente Allende en Chile había sido nombrado por el propio Allende, pero alimentado por el apoyo monetario encubierto de Estados Unidos. Es probable que se haya aplicado un escenario similar en el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, mediante una operación de captura. El proyecto de toma de control que el imperialista aplicará a cada país puede ser diferente. La primera etapa de este proyecto es reducir el mecanismo de toma de decisiones políticas de alto nivel al menor número posible de elementos decisorios, manteniendo los órganos circundantes como el parlamento, la justicia, la universidad, los medios de comunicación, etc., pero vaciándolos de contenido para dejarlos inoperantes, logrando así que todo el sistema sea domesticado y puesto en una posición adecuada para el mando. Lo triste del asunto es que, para que el apoyo popular no se retire del ejecutor encargado de aplicar las órdenes recibidas con suavidad, puede ser necesario resolver algunas de las dificultades que atraviesa el país. El camino para ello es un apoyo financiero que pueda aliviar la economía. Además, este apoyo no se da por ‘caridad paternal’, sino con intereses.

La mercantilización de los políticos, qué triste es, significa la mercantilización del propio pueblo del país. ¡Ese es, de hecho, el objetivo y el sentido del apoyo externo! Recordamos que en el periodo 2001-2002, cuando el AKP avanzaba hacia el poder, circulaba un discurso rechazado sobre el “votante de cabeza hueca que se rasca el ombligo”. ¡No, nuestro pueblo no es ni será una masa de votantes de cabeza hueca que se rascan el ombligo!