Cuando me gradué en Economía en inglés en la Universidad de Mármara en 1990, las computadoras personales e Internet aún no estaban lo suficientemente extendidas como para entrar en los hogares. Tampoco existían los teléfonos móviles. Por lo tanto, los sistemas de información y comunicación, que formarían la base de lo que llamamos nuevos medios, estaban en pañales y la información aún no se mencionaba junto a los factores fundamentales de producción: trabajo, capital y tierra.
En el proceso que comenzó con la expansión de Internet a partir de la primera mitad de los años 90 como una de las estrategias hegemónicas globales de los Estados Unidos para el siglo XXI, y su presentación como un regalo que haría avanzar al mundo entero, trayendo libertades y acceso a la información, las masas comenzaron a ser atraídas a este medio mediante el principio AIDA (Attention, Interest, Desire, Action – atención, interés, deseo, acción), un método muy conocido por los comunicadores.
De esta manera, las sociedades serían canalizadas globalmente hacia el entorno digital, y el entretenimiento, la vida social, la educación y la vida laboral comenzarían a realizarse en estos medios. Esto comenzó primero con el aprovechamiento de las posibilidades de la tecnología de forma “gratuita” o a cambio de tarifas muy pequeñas. Por ejemplo, en 2001, Apple lanzó el dispositivo iPod para descargar y escuchar música. En 2003, cuando lanzó la plataforma iTunes con un costo de 99 centavos por canción, inició una transformación digital sin retorno.
Con una tecnología que se volvió generalizada y relativamente más barata (!), más personas acudieron en masa a los entornos digitales. Las cuentas de correo electrónico gratuitas y los gigabytes de espacio en disco eran muy atractivos. Dado que las tarifas de llamadas de los operadores telefónicos eran más altas, se volvió común utilizar aplicaciones como WhatsApp para comunicarse. En otras palabras, se nos presentaron herramientas tecnológicas con las que podríamos satisfacer nuestras "necesidades infinitas" con recursos más limitados (!). Por otro lado, la frase del CEO de Apple, Tim Cook, en 2018, “si no eres el cliente, eres el producto”, se hizo realidad.
Cuando estudiaba economía, era bastante difícil imaginar que tales cosas sucederían. Pero ahora creo que es necesario centrarse en los siguientes puntos clave para evaluar las transformaciones provocadas por la economía digital:
Nuevos Modelos de Negocio y Fuentes de Ingresos: La economía digital cambia los modelos de negocio tradicionales y revela nuevas fuentes de ingresos. Podemos centrarnos en fuentes de ingresos creativas de la economía digital, como las ventas por Internet, los modelos de suscripción y los ingresos publicitarios. Pero aún no sabemos cómo se pueden eliminar las consecuencias negativas de estos modelos de negocio, por ejemplo, en lo que respecta a la protección de datos personales.
Fuerza Laboral Digital y Empleo: El auge de la economía digital aumenta la demanda de trabajadores con habilidades digitales en el mundo empresarial. En este contexto, podemos centrarnos en la dinámica del mercado laboral y en los temas de formación de la fuerza laboral. Pero aún no sabemos cuánto cambiará esto la explotación de la mano de obra.
Comercio Electrónico y Comercio Global: La economía digital fomenta un entorno comercial que trasciende las fronteras. Podemos centrarnos en preguntas como: '¿Cómo afecta el crecimiento del comercio electrónico a las relaciones económicas globales y cómo se reflejan estos cambios en las estrategias económicas?'. Pero aún no sabemos cómo afectará esto a la imposición de embargos entre países.
Transformación Digital y Competencia: Los procesos de digitalización de las empresas afectan las dinámicas de competencia. Por lo tanto, podemos evaluar los efectos de las nuevas tecnologías y la transformación digital en la competencia económica. Pero aún no sabemos qué impacto tendrán estos en el proceso de monopolización.
Además, otro elemento importante a considerar en la evaluación de la economía digital es el auge de las tecnologías financieras (fintech). La economía digital ha acelerado las innovaciones en el sector financiero y ha aumentado la competencia con los sistemas bancarios tradicionales. Las aplicaciones fintech, como los pagos móviles, las criptomonedas y los contratos inteligentes, facilitan el acceso a los servicios financieros y transforman los sistemas de pago. En este contexto, examinar los efectos de la economía digital en el sector financiero puede ofrecer una perspectiva importante para comprender la evolución de los modelos y estrategias económicas.
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