El gobierno ha sostenido durante mucho tiempo que su discurso de tipo de cambio alto y tasas de interés bajas estaba dirigido a los exportadores, justificando así las tasas bajas y el tipo de cambio elevado. Sin embargo, detrás de estos discursos, se impuso a los exportadores la obligación de depositar una parte determinada de sus ingresos por exportación en el banco y convertirlos a la moneda nacional. Al mismo tiempo, al cambiar estas divisas en el banco, el exportador sufría una pérdida de entre 2 y 3 liras por cada dólar debido a la diferencia entre el tipo de cambio de compra y venta. Ahora, como si esto no fuera suficiente, se ha prohibido a los importadores y exportadores deducir el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) en los pagos de almacenamiento, flete, seguros y conceptos similares que se añaden al valor de la mercancía durante la importación de productos sujetos a vigilancia y protección.
Los importadores que introduzcan mercancías bajo vigilancia no podrán deducir ni compensar el Impuesto sobre el Valor Añadido de ninguna manera, y deberán seguir pagando el IVA. Esta decisión abarca 3500 productos bajo vigilancia que son importados. Con la decisión presidencial número 7846, publicada en el Boletín Oficial del 24.11.2023 con el número 32329, se ha eliminado el derecho a deducir el Impuesto sobre el Valor Añadido pagado en aduanas en el marco de las prácticas de vigilancia y medidas de protección en las importaciones. Esta decisión entró en vigor el 24.11.2023. La decisión número 7846 del Presidente es una decisión jurídicamente problemática.
La eliminación del derecho a deducir el Impuesto sobre el Valor Añadido calculado en el marco de las prácticas de vigilancia y medidas de protección en las importaciones debería realizarse mediante ley. Los importadores que introduzcan mercancías bajo el alcance de las prácticas de vigilancia y medidas de protección deben presentar sus declaraciones ante las autoridades aduaneras bajo reserva de impugnación. La reserva de impugnación puede incluirse como una nota en las declaraciones de aduana o presentarse mediante un escrito por separado. En este caso, si los importadores y exportadores afectados presentan una demanda contra la administración aduanera, podrían deducir los impuestos que no pudieron deducir debido a la importación o solicitar su devolución.
Si esta decisión se tomó para restringir las importaciones, no hay que olvidar lo siguiente: Turquía es un país que exporta a medida que importa. Es una decisión que aumenta los costes de producción de los fabricantes que exportan a medida que importan. Además de ser un duro golpe para las exportaciones y los exportadores, esta decisión reducirá la competitividad de la producción nacional de ciertos productos.
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