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¿Qué indica el déficit presupuestario?

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En la mayoría de mis artículos no me centro demasiado en las cifras. La razón de esto no es la imposibilidad de acceder a los datos, sino mi convicción de que, al conversar con los estimados lectores, es mucho más significativo alejarse de las imágenes abstractas a corto plazo y hablar sobre las estructuras concretas a largo plazo.

El déficit presupuestario de 2023, dejando de lado el año de crisis de 2000, ha alcanzado una tasa del 6% respecto al ingreso nacional, la más alta de los últimos veinte años, es decir, del periodo del AKP. En un déficit tan grande, naturalmente, el terremoto ocurrido también tiene una parte muy importante. Sin embargo, el gobierno, que no duda en inclinar la balanza a favor del capital y de las personas adineradas, no puede ocultar este gran déficit escudándose en el terremoto. Este es el tema en el que nuestro pueblo también debe centrarse conscientemente. 

Es evidente que los funcionarios del gobierno, al afirmar constantemente en las pantallas de televisión, a gritos, que 'ni un solo centavo sale del presupuesto', no pensaron, o quizás no pudieron pensar, en el presente al vender el modelo de construir-operar-transferir. Pues bien, hemos llegado a estos días, donde miles de millones de liras fluyen del presupuesto como recursos hacia los propietarios de capital a través de los modelos de construir-operar-transferir o de asociación público-privada. Debemos percibir este proceso con mucha claridad, ya que hay dos puntos importantes a los que debemos prestar atención en este proceso.

Uno de ellos es que, aunque los pagos realizados a los propietarios de capital que emprenden dichas inversiones en infraestructura se basan en dólares y no se ven afectados por los aumentos de precios, estos pagos lamentablemente aceleran el aumento de los precios en la economía. Esto significa que, nuestro Estado protege y apoya constantemente al capital a pesar de su pueblo. El segundo punto a tener en cuenta en este sentido es que, en las condiciones actuales de globalización, nuestros gobiernos nacionales ya no sirven a los intereses nacionales, sino a los intereses del capital internacional. La explicación más clara de este proceso es la siguiente: nuestro gobierno nacional, ahora bajo las órdenes del imperialismo, ha dado la espalda a su pueblo. 

Otra fuente del déficit presupuestario, independientemente de su cuantía, son las contribuciones realizadas a los depósitos protegidos por tipo de cambio, que se implementaron como una gran injusticia. Depósitos protegidos por tipo de cambio significa que el poder adquisitivo de la riqueza de las personas adineradas que poseen grandes cantidades de divisas extranjeras está siendo garantizado y protegido por el Estado. Parte de estas garantías se pagan a través del Banco Central y otra parte a través del Tesoro; mientras ambos protegen la riqueza de los ricos, están chupando la sangre del pueblo. La lección que debemos aprender de esto es que el gobierno que elegimos con nuestros votos está del lado de los ricos. Sin embargo, el dinero de los trabajadores, los jubilados y el público en general se erosiona constantemente debido a la inflación. En resumen, el dinero del pueblo debe erosionarse para que la situación de riqueza de los ricos no sufra ningún daño. Esta imagen es, a la vez, extraña y muy desalentadora. 

Otro tema similar es que el gobierno, que intenta llevar a cabo sus asuntos basándose únicamente en las elecciones mediante políticas constantemente erróneas, puede financiar temporalmente el déficit de cuenta corriente con recursos en efectivo obtenidos a cambio de préstamos de países extranjeros. Esta situación no solo impone cargas a nuestro pueblo a través de canales injustos, sino que también hiere nuestro orgullo nacional. Otro aspecto de este asunto es que, como resultado del aumento del stock de deuda, el dinero que se obtendrá se proporciona con intereses mucho más altos que saldrán nuevamente del bolsillo del pueblo. En resumen, a medida que el gobierno, que intenta gestionar la política interna, insiste en políticas erróneas, la carga sobre el pueblo aumenta. La contradicción radica en que el gobierno, que obtiene votos al realizar inversiones electorales, traslada el costo de esto al pueblo después de las elecciones mediante impuestos y otras obligaciones, cuando ya es demasiado tarde. Tales diferencias temporales empujan a los votantes a tomar decisiones equivocadas, y en este proceso de toma de decisiones erróneas, los miembros del gobierno obtienen beneficios al mantener sus cargos. 

Otro tema que surge constantemente al hablar de los déficits presupuestarios son los valiosos recursos gastados en la lucha contra el terrorismo. Turquía ha intentado resolver el problema del terrorismo mediante métodos policiales y militares durante más de 40 años. Ya se ha visto que el resultado de este proceso ha sido extremadamente desgarrador para ambas partes. Por lo tanto, es evidente que si el gobierno intenta resolver el proceso a través de relaciones políticas y negociaciones, de una manera que se alinee con los intereses nacionales, el resultado será beneficioso para ambas partes. Además, la resolución del problema del terrorismo eliminará un punto de apoyo que los países imperialistas podrían utilizar contra nuestro país. Con los fondos que quedarían libres tras el fin del conflicto, se podría mejorar el ámbito educativo, evitando especialmente que los niños en la región del Sudeste tengan que recorrer largas distancias en condiciones climáticas adversas para estudiar, y se podría proporcionar una mayor oferta de servicios de salud a nuestra gente. En resumen, es evidente que una de las formas de utilizar los recursos nacionales de manera racional pasa por resolver ciertos problemas mediante políticas racionales.

El déficit presupuestario en cuestión revela simplemente cómo las preferencias políticas en el gasto público han sido sesgadas y favorables a los ricos. El sistema de ingresos aplicado para cubrir dicho déficit constituye un segundo trauma. Los impuestos al consumo, que se exhiben diariamente en los canales de televisión, imponen cargas enormes e injustas a nuestro pueblo, especialmente a los ciudadanos de ingresos bajos y medios. Esto significa que, el equipo político que llevamos al poder con nuestros votos ha tomado, con gran determinación, una postura favorable al capital, e incluso al capital internacional, y ha asumido la función de intermediario para trasladar el costo a la población. 

Al analizar el asunto tanto desde la perspectiva del gasto público como de los ingresos públicos, surge una imagen clara: el gobierno es claramente favorable al capital y a los sectores acomodados, dando la espalda a la gran mayoría que le otorgó su voto. Hoy en día, a esta situación se suma la actividad de mantener los servicios públicos utilizando divisas internacionales, lo cual perjudica al pueblo y favorece al capital internacional.