Los ataques aéreos lanzados por Israel el 16 de julio contra el edificio del Estado Mayor en Damasco y las inmediaciones del Palacio Presidencial volvieron a elevar la tensión en Oriente Medio. Estos ataques, que atrajeron la atención del mundo hacia la región, se produjeron justo después de los enfrentamientos en Sweida y pusieron de manifiesto una vez más que la inestabilidad en Siria continúa. En este contexto, los ataques israelíes no solo apuntaron al régimen, sino que también evidenciaron que la escalada de tensión entre los drusos y las fuerzas del régimen en el sur de Siria ha adquirido una dimensión internacional.
LA ESCALADA DE TENSIÓN EN SWEIDA
En la provincia de Sweida, en el suroeste de Siria, donde se concentra la población drusa, se han registrado en los últimos días enfrentamientos entre los drusos y elementos militares leales al gobierno de Ahmed Şara. Este clima de conflicto, en el que se entrelazan factores étnicos, religiosos y políticos, se ha vuelto más complejo y multidimensional con el apoyo que Israel ha brindado a los drusos. La importancia estratégica de la región exige evaluar con mayor detenimiento las intenciones de los actores involucrados.
Los drusos
Los drusos, una minoría religiosa de raíces islámicas, viven principalmente en Siria (aproximadamente 700.000), Líbano (280.000–350.000) e Israel (aproximadamente 118.000), según la densidad de población. En Siria, los drusos representan aproximadamente el 3% de la población y se concentran especialmente en la provincia de Sweida. Esta región ocupa una posición estratégica debido a su proximidad geográfica a los Altos del Golán y reviste una importancia crítica tanto para los actores internos como externos.
Los drusos en Siria no se integraron directamente en la estructura de poder como los alauitas. Sin embargo, tras el derrocamiento de Assad, apoyaron al nuevo gobierno por razones de seguridad. Al mismo tiempo, los drusos, que se enfrentaron a las amenazas de grupos radicales suníes durante este proceso, adoptaron gradualmente una postura cautelosa y distante en sus relaciones con el régimen. No se formó una alianza ni una enemistad abierta entre los drusos y el nuevo gobierno. No obstante, la incapacidad del régimen para proteger a los drusos de los elementos radicales y para garantizar sus libertades culturales y religiosas ha sido una de las principales causas de la tensión social en Sweida.
EL ORIGEN DE LOS ENFRENTAMIENTOS
Los enfrentamientos comenzaron con el secuestro de un comerciante druso en la ruta entre Sweida y Damasco. Posteriormente, los hechos escalaron hacia enfrentamientos armados entre grupos drusos locales y tribus beduinas suníes. Además, la difusión de una grabación de audio que supuestamente contenía insultos al Profeta Mahoma agravó aún más la situación. Cuando Şara llegó al poder, realizó declaraciones en el sentido de que no se haría distinción entre las minorías, pero el asesinato de cientos de alauitas dañó esa confianza.
EL APOYO DE ISRAEL: ¿SOLIDARIDAD ÉTNICA O MOVIMIENTO ESTRATÉGICO?
El apoyo de Israel a los drusos se ha observado desde 2018 y se ha hecho más visible con el derrocamiento de Beşşar Esad. Detrás de esta postura israelí se encuentran tanto la afinidad étnica como las estrategias de seguridad. Los drusos ciudadanos israelíes son reconocidos como parte de la sociedad israelí y sirven en el ejército israelí. Este privilegio resulta llamativo en comparación con otras comunidades árabes que viven en Israel.
El esfuerzo por crear un "cinturón de seguridad" en torno a Israel, como extensión de su estrategia histórica de seguridad, está tomando nueva forma específicamente en Sweida debido a su proximidad a los Altos del Golán. En este marco, puede decirse que Israel tiene como objetivo ampliar su influencia en Siria bajo el pretexto de garantizar la seguridad de los drusos.
Israel, que mostró una postura favorable al derrocamiento de Assad, ve en realidad el establecimiento de un régimen islámico en Siria como una amenaza para sí mismo. Con el apoyo brindado a los drusos en abril y mayo, también quiso enviar un mensaje a los grupos radicales.
¿EL OBJETIVO ES UNA REGIÓN DRUSA AUTÓNOMA?
El esfuerzo de Israel por crear una esfera de influencia en Sweida coincide con la estrategia de convertir la región en una especie de zona tampón. La similitud entre el emblema del Consejo Militar de Sweida, creado en febrero, y el emblema de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) apunta a la existencia de una proyección política en ese sentido. Es posible que se pretenda establecer en el sur una estructura similar a la autonomía de facto obtenida en el norte de Siria a través de los kurdos en el período post-Assad. Esto podría ser un desarrollo que profundice el proceso de fragmentación de Siria.
LAS DINÁMICAS MULTICAPA DE UNA CRISIS REGIONAL
El apoyo de Israel a los drusos no es algo que pueda explicarse únicamente por vínculos étnicos o religiosos. Este apoyo es, en esencia, un reflejo de la estrategia de política exterior de Israel basada en la seguridad. Sin embargo, dicha intervención no goza de aceptación general dentro de la comunidad drusa. De hecho, las declaraciones realizadas por Binyamin Netanyahu en febrero pusieron de manifiesto esta división. Netanyahu habló como protector de los drusos y señaló que no permitirían que Hayat Tahrir al-Sham (HTS) y el Nuevo Ejército Sirio avanzaran hacia el sur de Damasco, y que no tolerarían ninguna amenaza contra los drusos en Siria. Mientras que esta declaración fue recibida positivamente por algunos grupos drusos y sentó las bases para la cooperación con Israel, entre los drusos de distintas ciudades de Siria, especialmente en Sweida, generó protestas y provocó reacciones. Esto demuestra que existe una seria divergencia de opiniones dentro de la comunidad drusa respecto a las intervenciones externas.
Esta intervención de Israel no solo complica la política interna de Siria, sino también sus relaciones con otros actores influyentes en el escenario sirio, especialmente con Turquía. El panorama actual, en estos días en que las líneas de fractura étnicas y sectarias se profundizan, podría sentar las bases para desencadenar un nuevo proceso de fragmentación en Siria.
Por lo tanto, la intervención de Israel no debe evaluarse únicamente como un movimiento táctico, sino como un paso estratégico orientado a reconfigurar la geopolítica regional. En este contexto, los acontecimientos en Sweida se convierten en el escenario de una lucha de poder más amplia y multiactoral que va más allá de un conflicto local. En línea con esta estrategia, Israel tiende a incrementar sus compromisos militares y políticos orientados a neutralizar las amenazas transfronterizas.
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