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Sombras que se cruzan sobre Siria: Apoyo, intervención y rivalidad regional

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Tras la declaración del Jefe del Estado Mayor de Israel sobre su intención de seguir debilitando a Siria, el presidente Recep Tayyip Erdoğan y el ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, enviaron el mensaje de que "no permitiremos que Siria sea dividida". Simultáneamente a estas declaraciones, trascendió a la prensa que el actual gobierno de Siria solicitó apoyo oficial a Turquía para aumentar su capacidad de defensa. Se informó que Turquía está llevando a cabo trabajos de formación, asesoramiento y apoyo técnico en este marco. En el trasfondo de este desarrollo, destacan los problemas de gobernanza interna de Siria y el debilitamiento de su mecanismo estatal.

EN SIRIA HAY ESTADO, PERO NO ESTATISMO

A pesar de ser un país con una tradición estatal arraigada, Siria está siendo gobernada actualmente por Ahmed Shara y su equipo, quienes carecen de experiencia estatal y figuraban hasta hace poco en listas de terrorismo. En el periodo posterior a Bashar al-Ásad, Shara, respaldado por el apoyo indirecto de Estados Unidos y Turquía, ha intentado consolidar su propia autoridad a lo largo del proceso. Sin embargo, las amenazas multidimensionales a las que se ha enfrentado le han obligado a luchar en diferentes frentes. La solicitud de ayuda a Turquía puede interpretarse como una clara muestra de esta vulnerabilidad, ya que, con el colapso del régimen de Ásad, el ejército se desintegró en gran medida y la estructura de seguridad se debilitó.

Desde que asumió el cargo, Shara no ha logrado ser el presidente de todos los sirios y el proceso de gestión no ha avanzado de manera transparente. El hecho de que grupos ajenos al ejército oficial actúen de forma independiente ha aumentado las tensiones étnicas y sectarias en la estructura social. La crisis, que comenzó en marzo con ataques yihadistas contra los alauitas, adquirió una nueva dimensión con el apoyo de Israel a los drusos y los posteriores enfrentamientos en As-Suwayda. Aunque se ha declarado un alto el fuego, la tensión persiste.

En este entorno, el apoyo de Turquía a Shara no es solo una elección política, sino que también destaca como parte de su estrategia de seguridad regional. Mientras Turquía defiende la integridad territorial de Siria, también lleva a cabo movimientos destinados a prevenir amenazas que puedan provenir del otro lado de la frontera. En este contexto, el papel de Turquía tiene una naturaleza tanto de apoyo como de equilibrio.

EL EQUILIBRIO QUE SE ANUDA EN EL CORAZÓN DE ORIENTE MEDIO

Las cambiantes dinámicas políticas en Siria no solo afectan a este país, sino a toda la estructura geopolítica de Oriente Medio. Los conflictos de intereses y la estructura multiactor en el país representan un obstáculo serio para una estabilidad duradera a corto plazo. Lograr la estabilidad depende de la voluntad de los actores opositores para compartir el poder, su capacidad para integrar a otros grupos en el sistema y su habilidad para gestionar los conflictos.

Otro elemento determinante es la voluntad y capacidad de los actores regionales y globales para la mediación y la reconciliación. En este punto, Estados Unidos, Arabia Saudita, Turquía y algunos países del Golfo se encuentran en el frente que no desea la división de Siria. Los países vecinos de Siria, especialmente Israel y Turquía, desempeñan un papel importante en la configuración de las dinámicas de la región. La destrucción en Gaza por parte de Israel, el debilitamiento de Hezbolá y el colapso del régimen de Ásad han proporcionado a Israel una ventaja estratégica en el equilibrio de poder regional.

LA ESTRATEGIA DE ISRAEL EN SIRIA

Para inclinar este equilibrio de poder a su favor, Israel intenta aumentar su eficacia en el sur de Siria y profundizar su cooperación con los drusos y los kurdos. El hecho de que Turquía apoye a Shara provoca que Israel se sienta incómodo con la influencia turca en Siria. En particular, el apoyo israelí a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) —a las que Turquía define como una extensión del PKK, aunque estas nieguen tal vínculo— es considerado por Turquía como un grave problema de seguridad. Las tendencias de los kurdos a formar alianzas tanto dentro de la región como con potencias externas crean una nueva línea de tensión en las relaciones entre Turquía e Israel.

En el entorno caótico posterior a Ásad, el hecho de que Israel vaya más allá de los Altos del Golán para apoyar a ciertos grupos minoritarios destaca como una estrategia que aviva las divisiones sectarias. Esta estrategia debilita aún más la unidad política de Siria. Por otro lado, los Acuerdos de Abraham firmados por Israel con algunos países del mundo árabe también reflejan el esfuerzo de este país por institucionalizar su poder regional.

LOS CÁLCULOS FINOS DE LA DIPLOMACIA

Todos estos acontecimientos plantean la pregunta: "¿Se enfrentarán directamente Turquía e Israel en el terreno sirio?". Aunque esta posibilidad existe, se considera que podría limitarse mediante los esfuerzos diplomáticos actuales. De hecho, se sabe que el embajador de Estados Unidos en Ankara y el enviado especial para Siria, Tom Barrack, están realizando esfuerzos activos para prevenir posibles crisis que puedan surgir en el triángulo Turquía-Israel-Siria. Aunque Estados Unidos brinda cierto nivel de apoyo a Shara, a nadie le sorprendería que el líder que asuma el cargo posteriormente sea una figura cercana a Washington.

Otro punto que debe enfatizarse es el siguiente: Israel no es el único actor determinante en la fragmentación de Siria y la reconfiguración de la estructura regional. Es necesario el apoyo indirecto o directo de Estados Unidos y algunos de sus países aliados árabes. Sin embargo, estos actores también abordan la posibilidad de inestabilidad con cautela.

¿EN MANOS DE QUIÉN ESTÁ EL FUTURO DE SIRIA?

Turquía se ha enfrentado durante años a problemas tanto políticos como de seguridad en Siria. En este marco, intenta establecer un equilibrio apoyando a la administración de Shara, mientras continúa con su estrategia de consolidar su propia seguridad nacional más allá de sus fronteras.

En conclusión, la estructura actual en Siria se mantiene sobre un equilibrio frágil debido a la débil capacidad de gestión, los actores multipolares y las intervenciones externas. La dirección que tome esta fragilidad no depende únicamente del éxito de la administración de Shara, sino también directamente de las posturas de Turquía, Israel, Estados Unidos y el mundo árabe.