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El activista Erkan Erdem escribe: ¿Está la era digital corroyendo nuestras mentes?

El efecto de "corrupción cerebral" que se propaga rápidamente en el mundo digital amenaza nuestra salud mental. El consumo rápido y superficial de información hace imposible el pensamiento profundo. La solución reside en la desintoxicación digital y el consumo consciente de contenidos. Escribe Erkan Erdem.

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El activista Erkan Erdem escribe: ¿Está la era digital corroyendo nuestras mentes?

ERKAN ERDEM

Hubo un tiempo en que el mundo digital era aplaudido como una vía rápida y libre para acceder a la información. Ahora, ese mismo mundo se ha convertido en un pantano lleno de contenidos que embotan y corrompen nuestra mente. La elección de la palabra 'Brain Rot' (corrupción cerebral) como la "Palabra del Año" 2024 por parte de Oxford es uno de los resúmenes más impactantes de esta transformación.

CORRUPCIÓN CEREBRAL: LA EPIDEMIA SILENCIOSA DE LA ERA DIGITAL

'Brain rot', o traducido al español como 'corrupción cerebral', se refiere al deterioro de nuestro estado mental o intelectual como resultado de una sobreexposición a estímulos triviales y débiles, llenando la mente con información de baja calidad.

Se utiliza para describir el estado de confusión mental, pérdida de energía, dificultad de concentración y declive en las funciones cognitivas debido al consumo excesivo e intenso de contenidos de baja calidad en las redes sociales.

El desplazamiento infinito en TikTok, las historias en Instagram y los vídeos de tipo 'reels' gestionados por inteligencia artificial... Todos dejan una huella en lo más profundo de nuestro cerebro. Pero esta huella no tiene que ver con el conocimiento o el pensamiento, sino con una especie de fatiga. Hoy en día, las generaciones Y, Z y Alpha, que utilizan las redes sociales en exceso, construyen frases y expresan sus preocupaciones con un vocabulario de apenas 150 palabras. La palabra "exacto" ha dejado de tener un solo significado para convertirse en el comodín de nuestro idioma, transformándose en una respuesta universal para decenas de preguntas diferentes.

CULTURA DE DOSIS: EL DOMINIO DE LA INFORMACIÓN SUPERFICIAL

Antiguamente, sumergirse en las páginas de un libro o dejarse llevar por una película larga en el cine era un viaje mental gratificante. Ahora, este tipo de actividades se vuelven cada vez más intolerables, porque los vídeos cortos proporcionan a nuestro cerebro una liberación constante y rápida de dopamina. En lugar de pensar y profundizar, nos enseñan a "consumir" rápidamente. Incluso los niños de 3 años ya saben cómo realizar la acción de "deslizar" en la pantalla con un movimiento de dedo.

Esta situación da lugar a un nuevo concepto que llamamos cultura de dosis. Al igual que las pequeñas dosis de medicamentos de venta libre que se toman rápidamente, la información y el entretenimiento se han vuelto breves, superficiales y temporales. Los vídeos de un minuto o las historias de 15 segundos llevan al cerebro a satisfacerse y habituarse a pequeñas dosis constantes de estímulos. Pero esta satisfacción es temporal, engañosa y adictiva.

LA CORRUPCIÓN MENTAL QUE TRAE LA CULTURA DE DOSIS

La cultura de dosis, mientras llena nuestras mentes con estímulos instantáneos, nos arrebata la capacidad de pensar profundamente, de tener paciencia y de concentrarnos. Leer un libro o dedicar tiempo a una película larga parece ahora un hábito antiguo. Como nadie ve documentales de más de 30 minutos, la producción de documentales incluso se ha detenido.

Piense, ¿cuándo fue la última vez que se perdió en un libro y olvidó cómo pasaba el tiempo?

Esta cultura también muestra su efecto cada día más en Turquía. Incluso los contenidos de 10 minutos en YouTube ya se consideran largos. Hasta los tuits de 140 caracteres pueden superar nuestra capacidad de atención. Las publicaciones de más de dos párrafos resultan innecesarias y aburridas.

Es como la cultura de consumo rápido en las ciudades: el simit, el té y los sándwiches comidos de pie... La comida lenta ha sido reemplazada por bocados rápidos, y el pensamiento lento ha sido sustituido por el desplazamiento rápido en pantalla.

SOLUCIÓN: DESINTOXICACIÓN DIGITAL Y CONSUMO CONSCIENTE

Quizás la solución pase por gestionar el consumo digital de manera consciente. Esto no solo requiere reducir el uso de las redes sociales, sino también ser cuidadosos en la elección de los contenidos. Porque nuestro cerebro existe para aprender lo valioso y profundizar, no para consumir constantemente.

Debemos hacernos la siguiente pregunta: "¿Estamos invirtiendo en nuestra mente o la estamos consumiendo?"

Lo que podemos hacer personalmente contra las gigantescas empresas de redes sociales, que ajustan sus algoritmos para aumentar el tiempo que pasamos frente a las pantallas con los datos que recopilan sobre nosotros, es limitado; sin embargo, colectivamente, al no consumir estos contenidos vacíos y de baja calidad, podría ser posible frenar a estas empresas.

Aquellos que logran liberarse del efecto de la cultura de dosis pueden encontrar su camino sin perderse en medio de esta ola digital. Pero para escapar de esta esclavitud digital, no basta con un esfuerzo individual; también se requiere un despertar social.

Para no convertirnos en una sociedad zombi que no lee y que no entiende lo que lee, debemos reconstruir la conciencia mental y aplicar una dieta digital consciente contra la manipulación de los algoritmos.


Fuente de la noticia: 12punto

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