Encuentra noticias publicadas en el siguiente rango de fechas
y y
y y
y y
Limpiar
Euro
Arrow
55,2020
Dolar
Arrow
47,8544
Libra esterlina
Arrow
64,5874
Oro
Arrow
6720,7146
BIST 100
Arrow
14.111

La ciudadana turca Cansu Badur pide ayuda desde la casa donde está retenida en Afganistán

La ciudadana turca Cansu, retenida desde hace un año en una casa en Kabul, Afganistán, es víctima de violencia. Tras lograr escapar en febrero de la vivienda donde estaba cautiva y refugiarse en la Embajada de la República de Turquía en Kabul, Cansu no pudo salir del país debido a que las autoridades talibanes no lo permitieron, siendo entregada nuevamente a Abdul Varsi Ndori, con quien fue casada a la fuerza. 12punto contactó ayer con Cansu, quien lanzó un pedido de auxilio a través de las redes sociales, y con su familia en Turquía. El hermano de Cansu, Alican Badur, hizo un llamado a las autoridades: “La vida de mi hermana corre peligro, ayúdenla a regresar a Turquía”.

No dejes que el algoritmo elija tus noticias, decide tú qué leer. ¡Añade 12punto a tus fuentes preferidas!
La ciudadana turca Cansu Badur pide ayuda desde la casa donde está retenida en Afganistán

Noticia: Sinem Nazlı Demir

La ciudadana turca de 31 años, Cansu Ndori, cuyo apellido de soltera es Cansu Badur, se ha convertido en el centro de atención en Turquía tras publicar un video desde la casa en Afganistán donde está retenida a la fuerza y sufre violencia.

12punto contactó con la familia de Cansu y comenzó a seguir el proceso de cerca. Primero se estableció comunicación con su hermano y, posteriormente, se diseñó un plan de contacto controlado y cauteloso, más allá de los métodos periodísticos convencionales, para poder llegar a Cansu.

En este contexto, nuestra reportera Sinem Nazlı Demir se involucró en el proceso no revelando directamente su identidad, sino mediante un método que no pusiera en riesgo la seguridad de Cansu. Presentada por el hermano de Cansu como una antigua conocida del barrio, Demir logró establecer el entorno de confianza necesario para que la conversación pudiera llevarse a cabo. Su hermano le dijo a Cansu: “Cuando hablemos esta noche, que Sinem se una a nosotros, quiere verte” preparando así el terreno para esta comunicación.

LA UBICACIÓN DE CANSU FUE IDENTIFICADA Y NOTIFICADA A LAS AUTORIDADES

Su hermano le dijo a Cansu: “Como hacemos todas las noches, que Sinem se una a nosotros esta noche también, quiere verte” dijo, preparando el terreno para esta comunicación.

Con este método, se realizó una videollamada el 12 de abril a las 02:31, hora de Afganistán. Sin embargo, esta conversación no fue una entrevista en el sentido clásico. No se formuló ninguna pregunta directa sobre la violencia, el secuestro o su situación; la charla se mantuvo de tal manera que, vista desde fuera, diera la impresión de ser una conversación ordinaria.



Tras la conversación, Sinem Nazlı Demir inició el proceso para contactar a las autoridades pertinentes de acuerdo con los hallazgos y datos obtenidos. Al mismo tiempo, se realizó una entrevista en línea con Alican Badur, hermano de Cansu, para llevar el llamado de la familia a la opinión pública.

ABDUL LE QUITÓ A CANSU EL DINERO DE LA HERENCIA DE MI PADRE

Alican Badur, en declaraciones a 12punto, explicó detalladamente cómo comenzó la relación entre Cansu y Abdul y en qué punto se produjo la ruptura del proceso. Según la familia, la base de esta relación no fue la confianza, sino un abuso económico desde el principio:

“En 2022, mi padre falleció y antes de morir le dejó una herencia a mi hermana. 80 mil liras turcas de aquel entonces. En ese proceso, mi hermana Cansu trabajaba en un taller textil en Sultangazi y allí conoció al ciudadano afgano Abdul Varsi Ndori. Luego comenzó una comunicación entre ellos y esta persona le pidió prestados esos 80 mil liras a mi hermana. Pero en realidad la engañó, porque nunca le devolvió ese dinero”.

ABDUL FUE DEPORTADO EN 2022

El primer acontecimiento crítico que cambió el curso de la relación ocurrió cuando se reveló la situación legal de Abdul en Turquía. Tras una discusión, los equipos policiales que intervinieron en el caso determinaron que Abdul se encontraba en situación irregular, lo que cambió por completo el rumbo del proceso.

Este hecho no solo resultó en la deportación de Abdul, sino que también marcó el inicio del proceso que llevaría a Cansu a Afganistán tiempo después.

Alican Badur relató este periodo con las siguientes palabras:

“En 2022, Abdul y Cansu tuvieron una pelea y, tras investigar el incidente, los equipos policiales se dieron cuenta de que Abdul estaba en el país de forma ilegal. Posteriormente, Abdul fue deportado a Afganistán”.

CANSU FUE OBLIGADA A CASARSE EN AFGANISTÁN

Tras la orden de deportación, Abdul, quien mantuvo el contacto, intentó convencer a Cansu de viajar a Afganistán con una promesa económica. Según relata la familia, este proceso fue una manipulación planificada. Cansu aceptó ir a Afganistán pensando que podría recuperar su dinero.

Sin embargo, al llegar a Kabul, Abdul y su familia ejercieron violencia contra Cansu y la obligaron a casarse con él.

Alican Badur describió lo sucedido de la siguiente manera:

“Abdul tendió una trampa a Cansu, la llamó a Afganistán y le dijo: 'Si vienes aquí, te daré tu dinero'. Después, Cansu fue a Afganistán, a Kabul, y Abdul “Tengo una casa, pronto me darán las escrituras, si nos casamos, puedo pagar tu deuda con el dinero de la casa” le dice. Para que los trámites matrimoniales no se prolongaran, la familia de Abdul presionó a Cansu y, mediante violencia, la obligaron a casarse. Cansu lleva ahora un año en Afganistán. Fue y no pudo regresar”.

SE REFUGIÓ EN LA EMBAJADA, PERO LOS TALIBANES NO PERMITIERON SU SALIDA DEL PAÍS

Según el relato de la familia, el intento más concreto de Cansu por escapar de la situación en la que se encontraba ocurrió hacia finales de febrero.

Tras lograr escapar de la casa donde sufría violencia, Cansu contactó a las autoridades turcas en Kabul para pedir ayuda. Badur afirmó que, en esta etapa, la Embajada de la República de Turquía en Kabul intervino en el proceso, pero que debido a las condiciones políticas actuales en Afganistán, el proceso no dio resultados.

El hermano, Badur, continuó relatando lo sucedido de la siguiente manera :

“Hace unas 5 semanas, Cansu logró escapar de la casa de alguna manera y se refugió en la Embajada de la República de Türkiye en Kabul con el rostro y los ojos hinchados. Los funcionarios de la embajada intentaron ayudar. Iniciaron los trámites y alojaron a Cansu en un hotel. Nos pidieron que compráramos el billete de avión. Reunimos dinero de donde pudimos y compramos el pasaje para que viajara de Kabul a Estambul el 4 de marzo. Sin embargo, no pudo tomar ese vuelo porque los trámites oficiales no habían concluido. Durante este proceso, Abdul presentó una denuncia alegando que ella 'robó mis escrituras y está intentando huir'. Más tarde, las autoridades turcas compraron un segundo billete para el 6 de marzo. Cansu fue al Aeropuerto Internacional Hamid Karzai en Kabul el 6 de marzo, pero las autoridades talibanes no permitieron que saliera de Afganistán. Los funcionarios talibanes le dijeron a Cansu: 'tiene prohibida la salida, su marido la ha denunciado', y la entregaron a Abdul”.

 

“MI HERMANA ESTÁ EN SERIO PELIGRO”

Tras la entrega de Cansu a Abdul, la comunicación entre ella y su familia se interrumpió durante mucho tiempo y la violencia fue en aumento. Según relata la familia, el contacto de Cansu con el mundo exterior está bajo un control estricto y su seguridad corre un riesgo grave.

Alican Badur describió la situación con las siguientes palabras:

“Abdul rompió el teléfono de Cansu y no pudimos contactar con mi hermana durante mucho tiempo. Desde aquel día, la violencia ha ido en aumento. Después de mucho tiempo, Cansu logró conseguir un teléfono nuevo. Además, Abdul es una persona que consume sustancias, por lo que mi hermana está en serio peligro”.

“EXIGIMOS QUE MI HERMANA SEA TRAÍDA A TÜRKİYE”

La familia subraya que el proceso vivido no es solo un caso de retención, sino que Cansu se encuentra en una posición más vulnerable debido a su estado de salud. Alican Badur expresó la petición de traer a su hermana a Türkiye de la siguiente manera:

“Mi hermana tiene una discapacidad intelectual debido a un golpe que recibió en la cabeza hace tiempo, por lo que no puede pensar al mismo nivel que sus pares. Tiene dos hijos de 7 y 11 años de su primer matrimonio. Exigimos a las autoridades que traigan a mi hermana a Türkiye lo antes posible. Mi hermana está junto a alguien que no tiene salud mental y su vida corre peligro”.

Hasta el momento, el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República de Turquía ni las instituciones oficiales pertinentes han emitido una declaración sobre la situación de Cansu. La familia, por su parte, espera una respuesta positiva de las autoridades.

 

LA VIOLENCIA DOMÉSTICA NO SE CONSIDERA DELITO A MENOS QUE HAYA HUESOS ROTOS

El nuevo código penal que el régimen talibán puso en vigor en Afganistán a principios de 2026 establece un marco jurídico que profundiza aún más el régimen de opresión existente, especialmente para las mujeres y las niñas. Estas regulaciones no solo limitan los derechos y libertades fundamentales, sino que también crean una estructura que invisibiliza la violencia contra la mujer e institucionaliza la impunidad.

En el nuevo sistema, la definición de violencia se ha restringido, de modo que solo los resultados físicos graves, como “huesos rotos” o “heridas abiertas”, se consideran delitos, mientras que cualquier otra forma de violencia física queda en gran medida impune. Este enfoque implica que la violencia sistemática que sufren las mujeres no es reconocida legalmente, eliminando así la obligación de protección por parte del Estado.

El cambio más drástico para las mujeres y las niñas es la eliminación casi total del acceso a la educación y a la vida pública. Mientras se prohíbe la educación de las niñas, se ha impedido en gran medida la participación de las mujeres en la vida laboral. Además, la vida cotidiana de las mujeres está estrictamente controlada; la imposibilidad de viajar sin un acompañante masculino, la restricción de la visibilidad en el espacio público y la limitación de las relaciones sociales mediante sanciones penales son los principales ejemplos de este control. Ni siquiera el ámbito privado está exento de esta vigilancia; por ejemplo, las visitas familiares sin el permiso del marido pueden ser motivo de penas de prisión.

Por otro lado, el nuevo código penal establece un sistema en el que no solo el Estado, sino también la sociedad, participa en el proceso de control y castigo. Permitir que los individuos intervengan contra comportamientos definidos como “pecaminosos” crea una amenaza constante de control y violencia para las mujeres en el espacio público. En este contexto, las principales regulaciones que afectan directamente a las mujeres pueden resumirse de la siguiente manera:

Impunidad de la violencia: La violencia física no se considera delito a menos que haya huesos rotos o heridas abiertas.

Prohibición de la educación: Exclusión de las niñas de todos los niveles educativos

Restricción de la libertad de movimiento: Imposibilidad de viajar sin un acompañante masculino

 Legalización del control doméstico: Castigo a las mujeres por establecer relaciones sociales sin permiso

Generalización del control social: Otorgamiento de autoridad a individuos para intervenir y castigar bajo pretextos “morales”

La persistencia de los castigos físicos: La continua aplicación de castigos como los latigazos, incluso contra las mujeres.

Al evaluar estas regulaciones en conjunto, se observa que en Afganistán las mujeres están siendo excluidas sistemáticamente no solo del espacio público, sino también de los mecanismos de protección legal. El nuevo régimen penal crea una estructura que, en lugar de prevenir la violencia contra la mujer, la normaliza, la invisibiliza y la reproduce a nivel social.

 


Fuente de la noticia: 12punto

Afganistán violencia contra la mujer