Celebramos el centenario de nuestra República. En los últimos 100 años, hemos logrado éxitos, hemos tenido fracasos y hemos alcanzado logros parciales. No estamos donde quisiéramos en cuanto a desarrollo económico, renta nacional per cápita, la realización de una sociedad de bienestar y la distribución equitativa de los ingresos. También estamos lejos de nuestros objetivos en lo que respecta al Estado de derecho, la independencia e imparcialidad del poder judicial y el nivel de democracia. Nuestro historial en educación, ciencia, tecnología y salud, aunque sea bueno en comparación con nuestros vecinos y el mundo islámico, está muy por detrás de lo que deseamos como nación. En resumen, a pesar de todo el camino recorrido en los últimos 100 años, no es posible decir que hayamos cumplido la promesa que le hicimos a nuestro gran líder Gazi Mustafa Kemal Atatürk, ni que hayamos estado a la altura del gran salvador.
Cuando hacemos balance de qué y cómo lo hemos hecho en los últimos 100 años, y por qué no hemos podido hacer ciertas cosas, no podemos afirmar que hayamos caminado incansablemente por el camino de Mustafa Kemal Atatürk, que hayamos avanzado sin pausa hacia el objetivo que nos señaló, o que hayamos alcanzado y superado el nivel de la civilización contemporánea. Ya sea que llamen a nuestra República un legado o una responsabilidad, no podemos sostener que hayamos implementado un orden político, social y de clase acorde con la definición de Atatürk de que “la República es, sobre todo, la protectora de los desamparados”.
Por eso, en la difícil geografía en la que vivimos, para prepararnos con fuerza para el mañana y mantener viva nuestra República para siempre, hay lecciones muy importantes que debemos aprender de la historia y de Atatürk.
Primera lección: Gazi Mustafa Kemal Atatürk es un nacionalista puro, un ilustrado, un revolucionario, un populista y un defensor de la independencia total. Es antiimperialista. Es un republicano jacobino. Desde el 19 de mayo de 1919, fecha en la que inició la Guerra de Independencia, buscó la legitimidad en la nación y en la voluntad nacional en cada paso que dio. Mientras preparaba a la nación, al parlamento y al ejército para la guerra, movilizando a la nación para la lucha e involucrando a todos los estratos de la sociedad, hizo de la nación la dueña de la patria a través de los Congresos de Erzurum y Sivas, antes incluso de que se inaugurara la Gran Asamblea Nacional.
Segunda lección: Atatürk contó con la voluntad de la nación en cada paso que dio. Como le dijo a Yunus Nadi, el hecho de que “esperara todo del Parlamento”, que dijera “Primero el Parlamento” incluso en los momentos más críticos de la guerra, y su sensibilidad sobre la “Soberanía Nacional” (Hâkimiyet-i Milliye), son pruebas de la intransigencia y el celo del Gazi en este asunto. La defensa de la patria; la defensa del derecho, de la ley y del pueblo, estaba por encima de todo para Mustafa Kemal Pasha. Según Atatürk: Defender el Derecho (Müdafaa-i Hukuk) significa las Fuerzas Nacionales (Kuvayı Milliye), significa la Soberanía Nacional (Hâkimiyet-i Milliye), significa la Voluntad Nacional (İrade-i Milliye).
Tercera lección: El orden de prioridades de Atatürk es el siguiente: primero la nación, luego el parlamento, luego el ejército. El Parlamento ha surgido de la nación, es el parlamento de la nación. El ejército es el ejército de la nación y está bajo las órdenes del parlamento. Esta postura ideológica y política de Mustafa Kemal Pasha, este orden de prioridades, significa “la entrega de la administración al pueblo de principio a fin”. En las condiciones de aquella época, apunta al poder de la nación, que en su totalidad era oprimida, contra el dominio de grupos y clases. Por eso, la Guerra de Independencia es una guerra total en la que participó toda la nación, tanto en el frente como en la retaguardia, y donde se movilizaron todos los recursos, como se vio en las órdenes de Tekâlif-i Milliye. Es uno de los ejemplos más exitosos del modelo de “guerra total” en la historia de las guerras mundiales.
Cuarta lección: La República de Turquía adoptó el modelo de desarrollo integral como estrategia de crecimiento. El programa de la Revolución Kemalista, definido y simbolizado brevemente por las Seis Flechas, es un todo. Los principios se complementan entre sí. Son indispensables el uno para el otro.
Quinta lección: Tanto por la estructura histórica, cultural y social de Anatolia como por la esencia ideológica del kemalismo, el nacionalismo kemalista es un patriotismo basado en la historia, la tierra y la cultura. No tiene un carácter fascista. No tiene una dimensión étnica, ni desprecia ni excluye a los demás. No es expansionista, colonialista, imperialista, ambicioso, rencoroso ni agresivo. Atatürk, quien implementó una síntesis científica en su método y nacional en su contenido, es el líder más distinguido del modelo de Revolución Democrática Nacional, tanto en teoría como en la práctica.
Sexta lección: La ilustración de Gazi Mustafa Kemal Atatürk es clara. Tomó la razón y la ciencia como única guía y las dejó como único legado.
Séptima lección: El cuidado y la intransigencia de Atatürk respecto a la independencia total se integran con la soberanía nacional, el antiimperialismo y una política económica populista y estatista. El hecho de que el Gazi, manteniéndose fuera de las doctrinas liberales y socialistas, transformara una sociedad agraria que había caído en una situación de semicolonia, sin suficiente acumulación de capital y sin una clase obrera fuerte en cantidad y calidad, mediante la lucha, la revolución y la presentación de un tercer modelo, demuestra el éxito de un programa de revolución y transformación raramente visto en la historia.
En conclusión, la característica de Atatürk y la originalidad del modelo que introdujo se entienden por el hecho de que hizo lo que hasta entonces no se había hecho y logró lo que no se había logrado. En este contexto, el kemalismo, como una tercera vía, ha constituido una opción y una experiencia importante para los países del tercer mundo con estructuras políticas, económicas, sociales y de clase similares o cercanas. La Guerra de Independencia, la Revolución de Atatürk y la República fueron propuestas como modelo para estos países y se convirtieron en una fuente de inspiración para las naciones oprimidas.
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